Motivos científicos para dormir la siesta

Un saludable hábito mediterráneo es la siesta, que ayuda a la circulación, además de que mejora el funcionamiento de nuestro corazón.

¿Por qué echarse una siesta?

La salud de nuestro corazón depende mucho de nuestro ritmo diario, de nuestros hábitos y la cantidad de estrés que padecemos durante las jornadas laborales.

Las horas que dormimos son cada vez más escasas conforme pasan los años, por lo que hasta las horas de reposo pueden ocasionar ciertos riesgos cardiovasculares que puedan poner en peligro nuestra vida.

La hipertensión e ictus, problemas muy comunes entre la población adulta hoy en día, se pueden solventar con una rutina de ejercicios diarios y una beneficiosa siesta, ya que esta nos proporciona un bienestar que trae muchas ventajas físicas.

La revista “International Journal of Behavioral Medicine” ha realizado un estudio sobre las ventajas de dormir la siesta y sus beneficios sobre nuestra salud.

Los resultados arrojan que con tan solo dormir unos 50 minutos de siesta, mejoras el rendimiento cardiovascular y logras una presión arterial estable que le permite a tu cuerpo funcionar adecuadamente después de haber realizado algún esfuerzo físico.

Este estudio mostró datos sorprendentes en comparación con aquellas personas que no durmieron la siesta tras la comida. Los datos son muy fiables, demostrando que dormir por las tardes aporta una serie de beneficios al organismo.

El cerebro nos pide un descanso después de comer

Es un hecho que después de comer percibimos una somnolencia que nos lleva a cerrar los ojos por unos momentos mientras hacemos la digestión.

La revista “Neuron” realizó una investigación a través de la Universidad de Manchester que señala que después de comer las neuronas que mantienen activo nuestro cerebro tienden a apagarse, por lo que nos provoca ese letargo y esas ganas de dormir.

Esto se debe a la producción de orexina llevada a cabo por las neuronas, que no son más que proteínas que se encargan de la vigilia y el sueño, por lo que la siesta es una respuesta natural por parte del organismo para recuperar fuerza y energía.

La siesta reduce la obesidad

Son muchos los estudios que reflejan que la siesta nos ayuda a mantener bajo control nuestro peso corporal gracias a los saludables efectos que posee, mejorando las funcionalidades del metabolismo.

La Universidad de Navarra realizó un estudio sobre el sueño donde informan que dormir menos de cinco horas al día tiende a llevarnos a un aumento de peso, efecto que podemos contrarrestar con la siesta, ya que se convierte en un hábito que mantendría nuestro cuerpo en una medida de peso estable.

Chica durmiendo siesta

Ayuda a nuestro sistema inmune

Otro estudio publicado a través de la revista Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism, nos dice que la siesta nos ayuda a combatir el mal impacto hormonal que podemos padecer después de una mala noche.

Dormir poco nos afecta enormemente durante el día, provocando que nuestro rendimiento baje y nos ocasione una inestabilidad en el funcionamiento de nuestro organismo, que se traduce en somnolencia y mala motricidad. También, perturba tanto el sistema endocrino como el inmune.

Así que a raíz de esto ya sabemos que con la siesta podemos restablecer los marcadores neuroendocrinos e inmunológicos, mejorar nuestra circulación ayudando a nuestro corazón a funcionar adecuadamente y con esto mejorar en las actividades físicas y lograr mantener un peso estable que no afecte a nuestra forma de vida.

Cuando la siesta es prolongada y logramos pasar a niveles de sueño REM, al despertar nos encontramos con un estado de ánimo alegre y muy activo, siendo más agradables con nuestro entorno.

Los beneficios emocionales conseguidos a través de unos minutos de descanso nos recompensan muy bien a nivel de salud mental, somos más empáticos y sonreímos más de la cuenta, sintiéndonos a gustos con los demás.

La siesta nos permite dejar a un lado momentos de mal humor y de malestar que nos provoca el estrés.

Como mencionamos anteriormente, la siesta nos ayuda enormemente a combatir los problemas de presión arterial, reduciendo la presión sistólica y evitando los problemas de hipertensión. Las personas que duermen la siesta poseen mejores valores de presión arterial, un problema común que padecen muchas personas adultas y de la tercera edad.

El aprendizaje requiere un estado mental estable, estado que podemos conseguir a través de una buena siesta de unos treinta minutos aproximadamente.

Nos ayuda a obtener mejores resultados durante nuestros estudios, lo que nos permite mejorar a nivel académico. La revista de Neurobiology of Learning and Memory, ha llegado a lo conclusión de que dormir mejor nos ayuda a rendir más en los estudios y a mejorar a nivel laboral.

Mejora la salud del cerebro

Son diversos los efectos positivos que logramos a través de un buen descanso.

El cerebro tras la comida nos llena de proteínas que segregan una sustancia que nos provoca somnolencia, esto como hemos  comentado es para poder recobrar las energías y mejorar la funcionalidad de nuestro organismo, un proceso fisiológico que nos permite recobrar fuerzas y ánimo para continuar con nuestra rutina diaria.

Es un reposo que nos llena de vitalidad, que refresca el cerebro y nos activa inmediatamente después de despertar. Pero también debemos tener en cuenta, que si la siesta se prolonga durante más de media hora puede tener efectos negativos, provocando estados contrarios a los que se logra con un descanso regular.

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