El Pie plano y la Escoliosis

El Pie plano y la Escoliosis

El pie plano es una afección común en el ser humano. Se produce en un período de la infancia (de 0 a 4 años), cuando el arco de la planta interna no se desarrolla completamente, es decir, está más bajo de lo normal.

Tipos de pie plano

Es habitual en los bebés y niños pequeños, aunque puede presentarse con el paso de la edad o después de una lesión. En ocasiones influye en la alineación de las piernas trayendo problemas en las rodillas y los tobillos.

Existen tres tipos de pie plano:

El rígido que se origina cuando el paciente tiene dificultades con los huesos tarsales, causándole dolor y tiende a sufrir alguna incapacidad. Está asociado habitualmente a desórdenes óseos e inflamatorios y necesita atención médica inmediata.

El flexible se origina en los dos pies, no causa dolor ni incapacidad. Se trata con zapatos apropiados, ejercicios de alargamiento del talón y en casos severos antiinflamatorios no esteroideos. El flexible con tendón de Aquiles acortado se observa en raras ocasiones, causando dolor e incapacidad.

Cuando un bebé comienza a gatear la punta del pie gira hacia dentro y al caminar el talón gira hacia fuera.

Si deseas saber si el niño tiene pie plano, primero deberás colocarlo en posición firme y de puntillas. El talón girará hacia adentro formándose el arco plantar, ya que sus articulaciones se mueven libremente, así que si gira hacia afuera estarás en presencia de un pie plano.

Si al doblar sus dedos sobre el dorso se asoma el arco, es plano flexible.

No muestra síntomas o signos. En algunos casos se siente dolor en la zona del arco o  el talón que empeora con la actividad, también la parte interna del tobillo se hincha. Andar descalzo, de talón y puntillas o pescar objetos con los dedos, son buenos ejercicios para fortalecerlo.

El uso apropiado de calzado deportivo evita malestares.

Los factores que aumentan el riesgo de  sufrir pie plano son la artritis reumatoide, obesidad, diabetes, el envejecimiento y lesiones en el tobillo.

La Escoliosis

Las personas generalmente tienen una desviación mínima en la columna, pero cuando esta muestra una curvatura anormal pronunciada se sufre de escoliosis.

Hay situaciones donde se observa la columna en forma de una S o C y durante las etapas de crecimiento óseo y desarrollo como la niñez o adolescencia, la curvatura suele agravarse. El médico recomendará el uso de un corsé que mantendrá fija la espalda evitando que se desvíe más la columna.

La Escoliosis

El hombre es menos propenso que la mujer a padecer la patología. Los orígenes varían en función de los tipos de escoliosis los cuales se definen por el tipo de persona o el inicio de la desviación y se clasifican:

Por la duración de la enfermedad en estructural y cuando la columna vertebral posee una curvatura permanente, causada por un defecto de nacimiento, golpe, una enfermedad e infección. Funcional o no estructural, a pesar de que la estructura de la columna es normal, hay una torsión temporal que se logra corregir.

Por la edad se presenta en niños menores de tres años y es muy delicada, ya que si progresa alteraría la función pulmonar, escoliosis juvenil de cuatro a 10 años y la escoliosis adolescente de 11 a 18 años.

Causas que motiva la enfermedad

Neuromuscular, originada por una patología del sistema nervioso que afecta los músculos, como poliomielitis, parálisis cerebral, espina bífida o distrofia muscular.

En este caso se necesita un análisis completo para identificar el grado de la desviación y confirmar si se practica cirugía, no se permite el uso de aparatos ortopédicos o corsé. Congénita, desde el nacimiento la columna viene curvada, debido a que las costillas o vértebras del recién nacido no se formaron correctamente y es obligatorio la cirugía.

Idiopática que es de origen desconocido. Degenerativa, muy común en los adultos mayores de 50 años, surge por el desgaste de las estructuras de la columna.

El especialista para conocer si hay escoliosis deberá realizar pruebas radiológicas para evidenciar la desviación, y pruebas físicas para conocer el grado de la curvatura. Mediante el test de Adams o la prueba de la reverencia, el paciente se agacha mostrando toda la columna.

El médico colocará sobre la espalda un escoliómetro (especie de nivel curvo que contiene un líquido en cuyo interior hay una bola metálica), que lo ayudará a probar si existe asimetría y desnivel, además del grado de inclinación de la pelvis y la nivelación de los hombros.

Cuando el grado de la curvatura es muy grave o la escoliosis empeora, la cirugía es el método indicado. El experto introduciendo varillas de metal en la columna corregirá la curva que produce la escoliosis y fijará las vértebras. Después el paciente usará un corsé que lo mantendrá firme, evitando movimientos forzados y bruscos hasta que sus huesos se restablezcan.

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