¿Qué es la tuberculosis y cómo se trata?

La tuberculosis es una infección bacteriana prevenible que se propaga mediante una virosis aérea, se refleja sobretodo en personas con vulnerabilidad en el sistema inmunológico dañado por infecciones como VIH, malnutrición o patologías como la diabetes.

El tratamiento con antibióticos puede garantizar la cura de esta enfermedad

Se desarrolla bajo condiciones precarias que generalmente se aloja en el sistema respiratorio como los pulmones del individuo que la padece, aunque puede infectar otras zonas del organismo.

A pesar de que esta enfermedad puede llegar ser mortal, afortunadamente tiene cura y puede ser tratada a tiempo. La bacteria que lo produce es conocida como “Mycobacterium tuberculosis” y su detección microbiológica es por medio de una evaluación microscópica directa que se desarrolla en el cuerpo de dos formas; latente y asintomática que afecta a un tercio de la población a nivel mundial.

Muchos de los individuos que la padecen pueden no saber que sufren de esta, el diagnóstico temprano es fundamental para controlar la propagación de esta enfermedad en el organismo.

Algunos de los síntomas de la tuberculosis es la excesiva sudoración durante la noche, falta de apetito, fuertes dolores en la zona pectoral, náuseas, vómito, fiebre, tos (en ocasiones con flema), fatiga y pérdida de peso, expulsión de secreciones con presencia de sangre.

El análisis médico puede durar entre 6 a 8 semanas para poder ofrecer un diagnóstico tras la obtención de los cultivos positivos que por un estudio susceptible mediante moléculas,  que se amplían con ácidos nucleicos  para identificar la bacteria de manera temprana, evitando así que estas se multipliquen de manera avanzada en la zona afectada.

Esta enfermedad es tratada con múltiples medicamentos que se recetan para tratar directamente la enfermedad y se desata en dos fases, en la latente y en la tuberculosis.

tuberculosis

Tuberculosis latente

Si bien esta afección es transferible por vía aérea, esta se encuentra en fase latente ya que permanecen inactivas.

La fase latente es silenciosa en el organismo, es decir, el que la padece difícilmente se da cuenta por sus síntomas sin embargo, es preciso diferenciar que si se multiplican las bacterias el paciente desarrollará la tuberculosis.

El tratamiento precoz es la clave para prevenir que el paciente llegue a la segunda fase. Lamentablemente muchos de los individuos que la padecen tienen niveles más altos de sufrir el riesgo de contraer tuberculosis si no son tratados de manera adecuada, aunque no quiere decir que en todos los pacientes se desarrolle.

¿Cómo tratarla?

Los pacientes que tienen las bacterias inactivas en el organismo requieren de un examen cauteloso de los cultivos de manera directa y probablemente no padezcan de la infección bacteriana. Por el contrario, los pacientes con las bacterias activas en el organismo tienen más probabilidad de sufrir tuberculosis.

La fase latente se puede tratar de manera preventiva acudiendo al médico para ser examinado mediante una prueba cutánea de la tuberculina o el resultado positivo de sangre.

Su tratamiento debe ser realizado durante un período entre 6 a 12 meses y la mejoría del paciente depende de seguir constantemente la prescripción del médico. Lo ideal es que el tratante no descuide su proceso para así evitar contraer la tuberculosis o llegar a complicaciones médicas.

El Mycobacterium tuberculosis afecta directamente al sistema inmunológico por lo que mueren lentamente, se necesita tener un tratamiento intensivo para que estas desaparezcan en el organismo.

La importancia de seguir las prescripciones médicas es que previene la transmisión de una persona a otra, ayudando a que el sistema se fortalezca.

El dejar de medicarse puede hacer que las bacterias se hagan más resistentes y difíciles de eliminar y conlleva efectos secundarios que pueden ser irreversibles, algo que puede ser mortal. La tuberculosis ataca no solo los pulmones sino que se puede alojar en zonas como los riñones, el cerebro y la columna vertebral.

La mejora del paciente también dependerá de un control médico periódicamente que no debe dejar a un lado así para poder disminuir los riesgos de manera eficaz. Estas medidas determinarán el proceso evolutivo que tendrá el paciente durante la fase de tratamiento.

Algunos de estos son:

  • Etambutol
  • Isoniacida
  • Pirazinamida
  • Rifampina o Rifampicina (RIF)

bacterias tuberculosis

Los efectos secundarios son propios de los medicamentos y reaccionan de múltiples maneras según el organismo del paciente, si presentas algún cambio es preciso que contactes inmediatamente a tu médico tratante.

Es imprescindible que el individuo cumpla con el calendario y horario para tomar los medicamentos, tener un control periódicamente con el médico te permite saber cómo va reaccionando la bacteria dentro del organismo.

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